Ver un poco de sangre al cepillarte o al usar el hilo dental es muy habitual, y por eso muchas personas no le dan importancia. Sin embargo, unas encías sanas no sangran. El sangrado suele ser la primera señal de que están inflamadas.
La causa más frecuente: la placa bacteriana
Cuando la placa se acumula en el borde de la encía, esta se inflama, se enrojece y sangra con facilidad. Es lo que se conoce como gingivitis. La buena noticia es que, en esta fase, se puede revertir con una buena higiene y una limpieza profesional.
Si la inflamación se mantiene en el tiempo puede afectar al hueso que sujeta los dientes. Eso ya es periodontitis, que necesita un tratamiento específico.
Otras causas posibles
- Cepillarse con demasiada fuerza o con un cepillo duro.
- Cambios hormonales, por ejemplo durante el embarazo.
- Algunos medicamentos, como los anticoagulantes.
- Tabaco: puede enmascarar el sangrado aunque la encía esté enferma.
- Algunas enfermedades generales, como la diabetes mal controlada.
Qué puedes hacer en casa
- No dejes de cepillarte en la zona que sangra: es donde más falta hace.
- Usa un cepillo suave, con movimientos cortos hacia la encía, dos veces al día.
- Limpia entre los dientes a diario con hilo o cepillos interproximales.
- Si fumas, pide ayuda para dejarlo.
Cuándo acudir al dentista
Si el sangrado dura más de una o dos semanas a pesar de mejorar la higiene, o si notas mal aliento persistente, encías retraídas, dientes más largos o que se mueven, pide una revisión. Cuanto antes se trate, más sencillo es el tratamiento.
En nuestra unidad de periodoncia y tratamiento de encías diagnosticamos el estado de tus encías y te proponemos el tratamiento adecuado. Si llevas implantes, la salud de las encías es igual de importante: lo explicamos en cuidados después de un implante dental.
La primera visita es gratuita. Pide cita aquí.



